BACON EN EL PRADO


¿Qué pueden tener en común canales de animales y variaciones del Retrato del papa Inocencio X de Velazquez?  El pintor inglés Francis bacon, figura capital del arte inglés de vanguardia. Estos días una selección de 62 obras suyas y objetos de archivo se pueden ver en El Museo Del Prado, en la conmemoración de su nacimiento en 1909 y su muerte en Madrid el 28 de abril de 1992. Estas pinturas se agrupan en varios apartados temáticos que siguen conceptos derivados de los asuntos que trató en distintas etapas de su vida: Animal, Zona, Aprensión, Crucifixión, Crisis, Archivo, Retrato, Memorial, Épico y Final.

Nos centraremos en Crucifixión ya que es un elemento omnipresente en su obra y está relacionado con el mundo de la carne. Las figuras y sus relaciones son enigmáticas, carentes de cualquier alusión directa al tema religioso; sin embargo reflejan la crueldad que los seres humanos inflingen en los demás. Algunas pinturas reflejan la creencia de Bacon de que sin Dios, los hombres están sujetos a los mismos instintos naturales de violencia, deseo y miedo que cualquier otro animal. También encontramos en ello referencias a los acontecimientos devastadores de la Segunda Guerra Mundial. Crucifixión, 1933, Tres estudios de figuras al pie de una Crucifixión, 1944,Pintura,1946, Figura con carne, 1954 y Tres estudios para una Crucifixión, 1962 entre otras reflejan este tema. No todas estas pinturas están el la exposición actual del Prado.

Pintura,1946 representa una antigua carnicería con adornos cerámicos en la pared, y en el fondo una amenazante canal que , como la canal que pintó Rembrant –Buey desollado– que se encuentra en el Museo del Louvre se considera también una Crucifixión sin cabeza. La introducción del tema de la carne, cruda y sangrante, del matadero y de la carnicería, una visión que afectó a Bacon como ninguna otra se convirtió en su particular metáfora de vida y muerte.

Siempre le fascinó la visión de la carne cruda. En una conversación con David Sylvester en Octubre de 1962 explicó: “Siempre me han conmovido las pinturas sobre mataderos y carne. Hay fotografías extraordinarias de animales hechas justo antes de ser sacrificados; y está el olor a muerte.Pienso que esas pinturas estaban basadas en esa clase de cosa, que es para mí , algo muy cercano a la Crucifixión. Sé  que para  gente religiosa, para los cristianos, la Crucifixión tiene un significado totalmente diferente. Pero para un no creyente es solamente el acto de un comportamiento humano sobre otro ser humano”.

En otra entrevista con Sylvester en mayo de 1966, Sylvester le preguntó a Bacon: “La imagen de las canales de carne obviamente significan mucho para tí”.

Cuando le preguntó que comentara la diferencia entre este tema y otros, bacon repondió. “Bueno, por supuesto, uno trabaja sobre sus propios sentimeintos y sensaciones. Podría decirse que es casi lo más cercano a un autoretrato. Uno trabaja en toda clase de sentimientos primitivos sobre comportaminentos y sobre lo que es la vida… Y por supuesto, uno tiene que recordar como pintor que hay gran belleza en el color de la carne”.

David  Sylvester preguntó: “De hecho, Rembrant usó una canal colgando casi como una Crucifixión, intencionadamente o no”.

Las palabras de Bacon fueron: ” Nunca pienso en ello. Y nunca pienso en ello como una canal incluso. Lo curioso es que no creo que la canal de carne  sea una de las grandes pinturas de Rembrant, pero no pienso  que tenga que ver mucho con la carne. Me parece un trozo de cera colgando allí. No creo que sea una gran pintura sobre carne. No sé lo que son las grandes pinturas sobre carne”.

Los sentimientos de Bacon sobre la carne -sobre canales de animales, y sobre la carne humana- fueron ambivalentes: sirvieron como un recordatorio solemne de su propia mortalidad. Tras completar el tercer tríptico in 1965 el afirmó: “Bueno, por supuesto, somos carne comestible, somos canales en potencia”.

Bacon fue el pintor del hombre del siglo XX en toda su fragilidad y su violencia. Se centró en la fugacidad de la vida, mirando a  autores  clásicos a los que él tanto admiraba (los pintores Picasso, Velazquez, Miguel Angel, Van Gogh, los escritores T.S. Eliot, Shakespeare, García Lorca, y obras como La Orestíada de Esquilo) y abrió nuevas  formas expresivas a los pintores contemporáneos.

Fuentes: Web oficial de Francis Bacon, folletos del Museo del Prado,  Skira Art Books, Los  Grandes Genios del Arte Contemporáneo. Biblioteca El Mundo.

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